El director y su imagen especular: construcciones del yo en la obra de Luis Buñuel
Resumen
A lo largo de su carrera cinematográfica, Luis Buñuel no solo se mantuvo al margen de los ríos interpretativos que corrían alrededor de su obra, sino que deliberadamente propiciaba su confusión, ya sea negando las interpretaciones más arraigadas o desviando a los curiosos que lo inquirían sobre el simbolismo de las más oscuras escenas. Esta reticencia a ofrecer explicaciones va paralela al diálogo que el director establece consigo mismo y con su obra. La consciencia de sí mismo y su deseo de modelar su propia imagen se manifiestan mediante tres recursos especulares con los que Buñuel se inserta en su obra escrita y fílmica ya sea como personaje reconocible o como proyección actoral: los cameos, la utilización de su “actor fetiche” Fernando Rey y su autobiografía, Mi último suspiro (1982). Este ensayo analiza las maneras en que Buñuel se construye a sí mismo como personaje y como fuente autorizada de sus obras para crear un cine muy personal que se nutre de recuerdos y fantasías.